viernes, 12 de agosto de 2011

¿Qué se come en las fiestas veraniegas en Japón?


Hace tiempo que quería escribir sobre este tema y doy las gracias a todos los fans del blog que a través de la página de Facebook Cocinando Japonés ( http://www.facebook.com/pages/Cocinando-japonés/149362245103781) me habéis animado a hacerlo.

Desde niña, he ido a multitud de festivales japoneses, todos ellos en distintos barrios de Tokyo. Quien piense que tienen algún parecido con nuestras fiestas de verano en los pueblos de España pues creo que se confunde: vale, en ambas hay bailes típicos, comida típica de la región y mucha, mucha gente!

Todavía recuerdo a la perfección aquellos viajes a Japón que hacía de pequeña para visitar a mi abuela. Casi siempre todos en agosto, la época más calurosa y húmeda del año. El clima, mucho más húmedo que el de España pero igual de caluroso, me espantaba.
No obstante, yo disfrutaba mucho de esos viajes, ya que todo me parecía tan diferente de España, que andaba maravillada mirando a todos los lados.

La gente, super amable y educada: te atendían en las tiendas con una amabilidad impresionante. La comida, buenísima, bueno, menos algunos platos que no me han acabado de gustar ya en la edad adulta, como el natto (soja fermentada) que tiene un olor muy fuerte, y la comida al estilo Oden (que vienen a ser vegetales hervidos en una salsa hecha con soja, azúcar y sake).

Pero, ¿sabéis lo que más me podía gustar hacer a mí con seis años en Tokyo? os lo diré: me encantaba que mi madre y mi abuela me llevaran al barrio de Asagaya (en Tokyo) al Tanabata.

El Tanabata es un festival japonés que se celebra en agosto todos los años. Yo recuerdo ir vestida con mi yukata que viene a ser como un kimono, pero de algodón, que es mucho mejor para el verano porque el algodón es una tela más transpirable que la seda. En el barrio de Asagaya, al lado de casa de mi abuela, hay unas galerías comerciales cubiertas, donde se celebra el Tanabata de una forma muy comercial, porque cada pequeño comercio vende productos típicos de esta fiesta veraniega. ¡A mí me llevaban por la tarde a aquellas galerías y era feliz! Los distintos comercios de Asagaya tenían puestos fuera de sus puertas, a pie de calle como quien dice: una juguetería vendía paquetes con varios tipos de fuegos artificiales a un precio reducido (bastante inocuos, ya que eran para niños, más bien eran bengalas y "bengalitas"); una pastelería vendía Odango, (pincho con bolas de pasta glutinosa de arroz recubiertas de sirope de caramelo, todo ello a la brasa), que es un dulce típico para los niños y está delicioso (eso sí, ¡es una bomba calórica!). Recuerdo también que un restaurante vendía su especialidad, los Sumibi-yakis (pinchos de pollo, carne, pescado o vegetales al carbón) todos buenísimos y muy sanos.¡ Los hacían delante de tí, y el olor que desprendían era adictivo! Una cafetería vendía a gritos koori (copa de hielo muy picado, casi en polvo, con salsa de sirope en el fondo y que suee ir acompañado con frutas, como el melón cantaloupe, melocotón, cerezas, helado de vainilla y (esto va a sonar raro), Azuki, que es una pasta de judía roja japonesa, que es mucho más pequeña que nuestras judías pintas españolas, y tiene una consistencia y recuerda una castaña hervida española. De hecho, tiene un sabor parecido al marrón glacé. Aunque no me creáis, un postre así en Japón, ¡puede llegar a costarte hasta 15 euros!

Además de la comida, en la tienda de animales al final de la galería, tenían peces en un barreño grande de plástico, y por 500 yenes de la época te daban una especie de pala recogedora con un trozo de papel en el medio, herramienta con la que se suponía tenía que atrapar a todos los peces que pudieras llevarte. Os digo que yo jugué varias veces y nunca he conseguido que la palita aguante ni a un solo pececillo. Pero hay gente muy mañosa que sí lo conseguía. ¡cuántos yenes se habrían gastado aprendiendo a pescar peces de colores!

En definitiva, este es un trocito de mi infancia que me acercó un poquito más a la gastronomía japonesa y hoy os lo he descrito para vosotros.

¿Alguien más quiere compartir alguna experiencia gastronómica japonesa con nosotros?Me encantaría leer las vuestras y que me las contarais en el blog.

muchas gracias



3 comentarios:

  1. Tiene que ser bonito. La única experiencia japonesa que tengo es indirecta, pero puedo afirmar que son los más eficientes vendedores (no se tome esto como algo peyorativo, todo lo contrario).

    Una amiga visitaba Japón por motivos laborales (dar clases de español) y le pedi que me buscase un disco inencontrable en el mercado occidental (se había retirado de circulación por una disputa legal entre los que poseían los derechos legales de la grabación). Mi amiga fue a un almacen enorme, una nave industrial llena de discos. Resultó que no lo tenian allí pero uno de los empleados, consultando su catalogo, observó que en un almacen similar (con el cual no tenian nada que ver) si disponian de una copia. Y el empleado en lugar de emplazar a mi amiga a visitar ese otro almacen, fue él mismo, compro el disco y se lo vendió por el mismo precio, a mi amiga. Todo en cosa de veinte minutos. Toda esta molestia por un cliente que saben que no van a volver a ver, que se encuentra temporalmente en el país...Pues me salió por unos 20 y poco euros (incluyendo que le dije a mi amiga que les diese algo por la molestia que se habían tomado) y en el único sitio donde lo vendian "por aquí" costaba 99 !libras!

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  2. muchas gracias por tu aportación Alex, sin duda el trato hacen el cliente en Japón es uno de los mejores del mundo, y quien lo ha experimentado puede dar fe de ello!

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  3. Aparte, un poco a la manera de Francia a la hora de reivindicar el cine y la literatura anglosajona (los franceses fueron los primeros en traducir a Poe, en reivindicar a Hitchcock, etc), los japoneses se han fijado en cosas muy chulas que no habían tenido éxito alguno en el mercado occidental. Sellos japoneses se han encargado de comprar derechos y reeditar esos discos y gracias a que Japón es un mercado musical potente (el segundo o tercero del mundo) y muy independiente por las diiferencias culturales (cosas que "aquí" triunfan masivamente en Japón no les hacen ni caso y viceversa)al final han acabando calando en occidente, con lo que los aficionados occidentales hemos podido conocer estos músicos que de otra manera hubieran caido en el olvido. Ya sólo por reivindicar a Curt Boetcher tienen mi aprecio eterno.

    !Felices fiestas, Naomi!

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